“Constructores de un País”

Nuestro país no necesita más divisores o críticos, sino constructores. Esto no implica que sean personas profesionales con las herramientas e instrumentos de construcción; sino personas que realizan acciones, que se convierten en una construcción social. Tenemos que reedificar las bases de nuestro país desde sus raíces, para entonces, poder construir una nación firme. Hoy día, nos levantamos para ser ejemplo en el país, y poder influenciar a cada persona para que estas aporten soluciones, en lugar de críticas.

La responsabilidad para recomponer a esta sociedad, la tiene la Iglesia cristiana; pero esto lo logrará saliendo a la calle para influenciar al pueblo creyente y no creyente, con el amor de Jesús. Poco a poco estamos logrando que, aquellas personas que eran señaladas, acusadas y juzgadas, por no asistir a una iglesia, se acerquen cada vez más a Jesús. Entendamos que, el mismo muro en nuestros corazones hacia ellos, es el mismo que les impide a ellos acercarse a Jesús. Solamente podremos llegar a ellos, si derribamos esa barrera.

Nehemías 4:2: “Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?”

¡Dios no hará lo que nos corresponde a nosotros hacer! Debemos conseguir un equilibrio entre orar, ayunar y salir a las calles para aportar soluciones. Lo primero que este hombre hizo fue arriesgar su comodidad, presentándosele al rey, rogándole salir a su país, que, para entonces, estaba en graves condiciones. En segundo lugar, si el rey accedía a eso, Nehemías enfrentaría grandes adversidades y dejaría a un lado su comodidad, para ir a reconstruir al país que amaba. Una vez que Nehemías llegó a su tierra, convocó a todos los que, anteriormente se habían ido de la nación, para que se unieran a él y lo ayudaran a reconstruir a su pueblo, ¡y todos respondieron! De igual manera sucederá con nosotros; sin embargo, lo que más nos está afectando, es la división.

El mayor error que hemos cometido como venezolanos, es ponernos a pelear contra otros bandos, olvidándonos de que hay un país de por medio, del cual todos somos parte. No más divisiones, ¡debe haber una reversión de esa actitud! No nos hemos dado cuenta de que, atacándonos y dividiéndonos, estamos causando que el país se desintegre, no es tiempo de elecciones, ¡es tiempo de acciones! La sumatoria del esfuerzo de cada uno de nosotros, es lo que hará realmente a nuestro país, un país grande. ¡Es el momento de unirnos como una sola nación, y ser constructores de un país! Pensemos en toda una nación, y no en un grupo pequeño. ¡La situación de carácter nacional nos afecta a todos! Tenemos dos opciones: Ponernos por encima de la condición del país y llevar a cabo acciones que traigan una solución, o escondernos y arrinconarnos, sectorizándonos y olvidándonos del resto de las personas.

Nehemías 4:14: “Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.”

Es tiempo de levantarnos a favor de nuestros hijos, hijas y propiedades; es tiempo de ser constructores de un país, para ser un gran país. Vamos a trabajar, orar y ayunar por nuestro país, porque unidos somos más.