“Conquistando con oración”

La oración es la energía que te hace fuerte, Jesús lo enseñó y lo practicó; en este tiempo tanto tú como yo estamos siendo sometidos a muchas presiones y persecución espiritual, todo lo que estás viviendo hoy tiene un trasfondo espiritual, hay demonios detrás de eso. Por lo que la Biblia dice que no tenemos lucha contra carne ni sangra, muchas veces quieres pelear con las personas y no estás viendo al ser sin cuerpo que está detrás de eso, con los demonios no se discute, solo se  reprenden.

Mateo 26:37-38: “Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.”

Jesús estaba triste y angustiado hasta la muerte, pero Él entendía que era un ataque espiritual y lo que hace es orar, Jesús busca tener intimidad, soledad con el Padre. Debes entender que sin oración no podrás ver, porque tus ojos estarán cegados y no verás el verdadero problema, atacando a todo el mundo y no a los demonios que están detrás de eso. La Iglesia tiene que entender que para poder ganar en un terreno físico, tiene que ganar primero en el terreno espiritual, porque lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Si la Iglesia no aprende a orar y a velar, no podrá conquistar, porque la autoridad se gana primero en el plano espiritual para luego obtenerla en el físico. La única forma de poder vencer cualquier circunstancia es con la oración, orando en la casa de Dios; no esperes que la carne quiera orar, no esperes que tu cuerpo se sienta cómodo orando, porque eso es algo espiritual y se decide con el espíritu, con el hombre interior y no con el de afuera.

Mateo 26:39-42: “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.”

Jesús que había orado, cuando vino el problema estaba calmado; sin embargo, los discípulos que no lo hicieron se dispersaron, porque el que no ora, el problema lo arrastra. En la oración ganas poder, autoridad y fortaleza para vencer la tentación, el huracán y la prueba, y solo por medio de la oración es que prevalecerás, así que debes aumentar tu vida de oración para que cuando llegue el día malo no caigas en tentación, por eso Jesús dijo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación”.