“Conexión con Jesús para una oración eficaz”

En el libro de Juan en sus capítulos 14 y 15 encontramos tres de los versos más poderosos acerca de la oración, y tienen una relevancia particular porque los dijo Jesús y aunque cada escritor fue inspirado por el Espíritu Santo, las palabras de Jesús tienen un peso, son espíritu y son vida.

Juan 15:7: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.”

¿Tienes sueños, anhelos o peticiones? Jesús dice: “si permaneces en mí y yo permanezco en ti, pídeme lo que quieras y te será hecho”. En el contexto de este pasaje nos encontramos a Jesús diciendo desde el verso uno, “Yo soy la vid verdadera”, se presenta como el origen y la fuente de toda bendición, también hace referencia a que nosotros somos los pámpanos y todo aquel que no lleve fruto lo quitará y el que lleve fruto lo limpiará para que lleve más. El resultado de tu oración está basado en tu conexión con Jesús, necesitamos enfocar antes de las peticiones, quien es Jesús y que significa para nosotros, no se trata tanto de cuanto conocimiento tengamos de la Biblia sino cuanta vida de Él se manifiesta en nosotros y el control que tiene Cristo de nuestro ser. Si permanecemos en esa conexión y reconocemos que solos no lo podemos lograr, en nuestra oración nada será imposible, porque todas las cosas que necesitamos existen en Jesús.

Esperamos muchas cosas de arriba y de afuera, pero nuestra provisión, milagro y prosperidad está dentro de nosotros, hay que profundizar en la oración y descubrir quién es Cristo en nosotros. Jesús es toda la provisión y plenitud de nuestra vida, tal vez no sabemos todo lo que Él es, pero cuando oramos, Él se revela de una forma nueva y diferente para decirnos que Él es nuestra provisión y es todo lo que necesitamos, si entendemos esto, entonces debemos cuidar la revelación de Jesús que hemos recibido, haciendo esfuerzos cada día por edificar esa relación, enamoremos a Dios con nuestra oración. Jesús dijo: “Yo soy la vid”, usted no es más que una rama dentro de la vid y la vid sin la rama sigue siendo vid, separados de Él nada podemos hacer. No te enamores tanto de lo que Él te pueda dar, enamórate de lo que Él es. La oración es el medio por el cual Dios te transfiere todo lo que tiene para darte, por lo que las primeras respuestas a nuestra oración no tienen que ver con cosas materiales, tienen que ver con cosas intangibles, hay cosas que no tenemos porque en nosotros no hay paz; si estás lleno de amor no tienes que perseguir la bendición económica, sino que ella te sigue a ti. Cuando tú oras te llenas de la gracia y misericordia, menguas para que Jesús crezca, vienes a ser un imán para la bendición, provisión y la paz, porque de qué nos sirve tener tantas cosas y no ser como Él, tenemos que amar a Jesús mas que a cualquier cosa y levantarnos de la oración pareciéndonos más a Él.

Si logramos tener una buena conexión con Jesús pediremos y nos será hecho, dándonos mas allá de lo que necesitamos, no quiere decir que Jesús cumple caprichos pero el hijo que más enamora al padre, recibe lo que aún no ha pedido, Él me desea porque me quiere bendecir. El problema está cuando no tenemos ese tipo de conexión con Jesús y empezamos a pedir y buscar con manipulaciones humanas o habilidades lo que no logro por medio de Jesús, pero lo que no logramos por Él no lo conseguiremos por nadie más. No importa las conexiones que tengamos con otros, nadie podrá darnos lo que Jesús nos puede brindar, a nosotros no nos llamó hombre, nos llamó el cielo y debemos tener  conexión con Jesús, para que al final, tu recompensa no venga de hombres, sino de Dios, entendiendo que Él es el origen de toda bendición en nuestras vidas.

Juan 14:12-14: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”

 Nuestra fe a veces no funciona porque la usamos más para obtener cosas, que para conocer a Jesús, el secreto está en creer, conectarse y ser uno en la fe con Él, dice la Palabra que el que se une al Señor un espíritu es con Él y  cuando esto pasa, al venir el fuego de la prueba va a salir el aroma de Jesús, pero cuando no somos uno con Él, saldrá el olor de carne putrefacta. En los momentos de dificultad es donde sale la esencia de lo que hay dentro del corazón, si  tu corazón realmente está lleno de Cristo, vas a oler a perdón, paz y amor. Tú eres el templo del Espíritu Santo ¡búscalo dentro de ti! Dice la Palabra de Dios que el que  cree en Jesús, de su interior correrán ríos de agua viva, no viene de otro lado, viene de dentro, si descubres a Jesús dentro de ti, empezará a correr un río de alabanza, oración y adoración; cuando te enfocas en Jesús en tu oración, Él concede los deseos de tu corazón.

Debemos atender nuestra comunión con Él y ordenar la prioridad de las cosas, que peligroso es cuando en el lugar que debe estar Dios, hay otras cosas u otra persona sentada; hay personas que están en el reino de Dios y se sienten vacíos, no se sienten valorados, porque en esa área de sus vidas la rama está colgando de la vid, y por ende, no recibe la savia necesaria, está pero no se siente parte de la vid, está desconectada y Jesús dice: “Te sientes así  porque te estoy pidiendo más y no me lo quieres dar, pero si te conectas conmigo todo lo que me pidas te lo daré, perfeccionaré tu gozo”. Sabemos que alguien está conectado a la vid porque da fruto, a pesar de las pruebas puede amar y soportar, debemos tomar la determinación de que nadie nos desconecte de Jesús y rompa la relación con Él, porque nuestra oración no será oída. Cuando estés en medio de una situación difícil, mantente en el amor, aun teniendo la razón, si tu corazón se daña Dios no te podrá usar más; arrodíllate hasta que sientas amor por tus enemigos, si puedes orar por ellos, podrás amarlos, porque oración es amor.