“Conéctate al poder sobrenatural de Dios”

No estamos predicando un evangelio intelectual, sino uno sobrenatural. Anteriormente, la iglesia cristiana en la capital del imperio romano, era considerada una iglesia muy intelectual. El Apóstol Pablo les escribía a los creyentes que ahí residían, explicándoles que el evangelio de Jesús era mucho más que doctrinas y normas; les afirmó que era un poder sobrenatural de Dios para la salvación de los que en Él creyeran.

Si tú aún no experimentas algo sobrenatural de Dios, entonces ¡pídeselo! Este no es un evangelio para promover la comodidad de las personas, sino para ser testigos del poder de Jesús. ¡Él quiere que tengas un encuentro de poder con Su presencia! ¿Por qué? Porque, una vez que experimentas ese poder, estás capacitado para ser un testigo fiel de Su mensaje. Jesús quiere que seamos testigos de lo que Él mismo ha hecho en nuestras propias vidas. ¡Este es el evangelio de Jesús!

Quizá muchos refuten nuestra fe, pero nadie podrá refutar el testimonio de alguien que ha experimentado un milagro con Jesús. Este evangelio que predicamos no es solo para salvar tu alma, sino para sanar tu cuerpo; y si estás atado con alguna enfermedad o cualquier clase de problemas, ¡Jesús te hará libre!

La Biblia dice que nos hemos acercado al trono de Su gracia para hallar oportuno socorro. No es un trono de juicio, sino de gracia, lo que significa regalo inmerecido. Si tú no mereces Su amor, ¡calificas para recibir su gracia! Lo único que Jesús necesita para obrar con Su poder sobre tu vida, es que tengas fe. ¡No necesitas nada más! No importa cuántas debilidades tienes, o cuántos errores cometiste en el pasado. Cuando tienes fe, ¡Él borra todo tu pecado y te hace una nueva criatura!

Uno de los requisitos para experimentar el poder  sobrenatural de Dios, es guardando el principio de la honra. Por esta razón, en un verso de la Palabra, vemos que da como recomendación a los que están enfermos, que busquen a los ancianos de la iglesia (o personas con un buen testimonio) para que oren por aquel que padezca la enfermedad.

Marcos 6:4: “Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”.

En este pasaje se ve reflejado que, por no haber sido honrado por su pueblo, Jesús no pudo ejercer su ministerio ni mostrar su unción y su poder. Él deseaba hacer milagros y prodigios entre su gente, pero nunca creyeron en Él ni lo honraron. Jesús les preguntó a sus discípulos respecto a lo que la multitud decía de Él, y entre diversas respuestas, Pedro acertó, afirmando que Él era el hijo de Dios, a lo cual Jesús le aseveró, que no se lo había revelado algún hombre, sino el Padre. Si no hay honra, no podrás conectarte con lo que Dios está haciendo.

Juan 14:12: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre”.

Si creemos, ¡podemos hacer las mismas obras que Jesús hizo en la tierra! Por eso, Dios quiere convertirte a ti en un testigo de Su poder, una vez que tú lo has experimentado con tu propia vida. Es vital que nuestra demanda de Dios sea firme y constante, pues Él siempre actúa conforme a la demanda de nuestro corazón. Jamás podremos recibir algo sobrenatural de la humanidad de una persona, pero sí de la persona de Jesús.

La iglesia debe empezar a demandar lo sobrenatural de Dios. Debemos ser como la iglesia primitiva, que anhelaba las manifestaciones del Espíritu Santo. Dice la Palabra que nuestra lucha no es contra carne ni sangre, (no es contra humanos); al contrario, es de carácter espiritual, por lo cual, para vencerlo necesitamos únicamente el poder del Espíritu Santo.

En la iglesia primitiva, en el tiempo de los apóstoles, tenían como oración constante que, mientras que ellos predicaban, los acompañara el poder sobrenatural de Dios para que se manifestaran los milagros, las señales y prodigios; y de esta manera, todos supieran que hablaban la verdad. ¡Qué poderosos milagros pueden suceder en nuestras vidas, cuando honramos, creemos y obedecemos la palabra que recibimos a través del hombre de Dios!

Isaías 64:2: “Como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia!”.

¡Debemos orar para que haya denuedo en nuestros corazones para predicar el mensaje de Jesús en El Evangelio Cambia! Además, que Su poder sobrenatural nos acompañe a dondequiera que vayamos. Cuando hay manifestaciones del poder de Dios, no hay persona que se resista e Él.

Efesios 1:15-16: “Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”.

Jesús ha depositado en ti, todo el poder para sanar enfermos, para resucitar muertos, y para romper las cadenas de los que están atados; ¡solo tienes que creerlo! La iglesia se tiene que levantar para irse a manifestar el poder de Dios sobre el país. ¡Sacaremos a las tinieblas de este país! No importa que no tengamos grandes cargos, lo que necesitamos es ser personas de fe, y nos seguirán mayores obras de las que Jesús hizo en la tierra.

Marcos 16:18: “Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.

Prepárate Iglesia de Jesús, ¡porque vienen días de gloria!