Con fe todo es posible

A pesar de la situación difícil que atraviesa el país, hemos logrado conquistar grandes cosas, ¡seguimos avanzando! Hemos protegido a los nuestros con la fe que tenemos en Dios, y fe no es solamente un discurso evangélico, esta tiene obras correspondientes.

Santiago 2:17 – 18: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.”

No existe la posibilidad de que alguien diga que tiene fe con derrotas y fracasos. Con esto no queremos decir que no podamos atravesar por momentos difíciles, pero en medio de ese tiempo podemos ver a Dios, ¡Él nunca va a dejar de proveernos!

La fe, aunque es una palabra pequeña, es una de las manifestaciones más poderosas del cielo. Lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía, y Dios mismo creó el mundo con su propia fe, y Él enseña en su Palabra que fe es algo que debe tener cada persona con Jesús en su corazón. Ahora bien, cuando hablamos de fe, estamos hablando de algo eterno, no solo de un concepto, sino de una fuerza sobrenatural. Quien tiene fe, no espera algo en lo natural, sino en lo sobrenatural, y aunque no sabe cuándo Dios lo hará, tiene la confianza de que vendrá.  Además, la esperanza de quien tiene fe no cambia de acuerdo a las noticias, se mantiene firme.

Según nuestra Biblia, la fe es un puente entre lo sobrenatural y lo natural, es lo que conecta lo que Dios es con lo que la tierra necesita. Nuestro milagro está en lo sobrenatural, pero nosotros lo necesitamos en lo natural, ¿cómo hacemos para traerlo? La fe es el puente entre lo sobrenatural y el milagro que necesitamos.

Cuando Noé empezó a construir aquel barco enorme, la gente se burlaba de él y le señalaban, y aunque esto ocurría, él seguía afirmando que caería agua del cielo, aunque esto nunca se había visto antes. Alguien tiene que creer y atreverse a hablar de acuerdo a su fe por encima de las críticas y los señalamientos; por eso, nosotros seguiremos anunciando que ¡vienen días de gloria! Y aunque hoy estemos pasando por esta situación, vendrán días mejores para nuestro país. Noé no solo se quedó en la fe y la confesión, sino que empezó a construir lo que creía, un arca con sus manos, su esfuerzo y dinero, y a pesar de que al principio todos se burlaban y señalaban, el día que llovió, todos querían entrar. Nosotros no vamos a construir algo para salvar animales, sino para salvar a un país.

Aunque se tarde lo que estamos esperando, ¡llegará!, estamos cerca de ver nuestro milagro, porque cuando Dios dice que viene, es porque vienen días de gloria para nuestro país, ¡Dios va a hacerlo! La fe conquista lo inconquistable, y para Dios darnos lo que viene, va a hacer lo que nunca ha hecho. Así lo hizo con Moisés, abrió el mar en dos e hizo dos paredes de agua y ellos pasaron en seco. Así que, lo que Dios va a hacer, lo hará de forma tal, que todo el mundo se dará cuenta de que fue Él quien lo hizo. Dios va a realizar lo irrealizable con la fe.

Hebreos 11: 33 – 34: “que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.”

La fe que tenemos hoy va a cerrar bocas de leones. Pero, si queremos callar a aquellos depredadores, tenemos que entrar al hueco en el que ellos están para poder ver la mano de Dios, así como le sucedió a Daniel, que entró al foso y con su fe aquellos animales no le tocaron. Asimismo, Dios no solo cerró las bocas de los leones, sino que cambió la actitud de ellos en torno a aquel hombre de Dios, y eso también lo veremos en nuestro país, cuando el león sepa que no puede devorarlo, tendrá que respetarlo y obedecerlo. ¡Si hoy lo creemos, mañana lo veremos! ¡Vienen días de gloria para nuestro país!