¿Cómo tu fe vence las circunstancias?



El creyente que no está conectado con el cielo discierne los tiempos y actúan conforme a ellos. Jesús entendió que venían tiempos de aflicción y sería llevado ante jueces para ser juzgado oró intensamente en el Getsemaní. Es peligroso para un país que la iglesia que es columna de la Verdad no conozca los tiempos de los cielos, debe ser apercibida para orar intensamente.

La fe aterroriza a Satanás; la fe es lo primordial para vencer la circunstancia. Jesús siempre va a animar tu fe y a fortalecerla, así que cada vez que escuches una voz que te derrumba, repréndela. El justo vive por su fe, porque fue justificado por la sangre de Jesús.

A quien tú le creas, ese es tu señor. Tu señor no es a quien adoras en la iglesia, sino a quien le obedeces. No hagas lo que la situación te determina, sigue lo que Jesús te ha dicho. Hemos sido llamados a estar protegidos por la mano de Dios. ¿Cómo tu fe vence a la circunstancia? La fe vence al diablo porque te saca de lo natural y donde el enemigo puede derrotarte para conectarte a lo sobrenatural, allí el diablo puede ser vencido. Él te puede vencer haciendo que te dirijas por tus emociones, pero en lo sobrenatural te conectas con Dios.

Donde coloquemos nuestra fe, tendremos victoria. Si la ponemos en Dios, nos dará promesas, nos dará ánimo. No hay fe si no hay humillación. La humildad es una actitud del corazón, no se debe confundir con la acumulación de riquezas. Cuando alguien se humilla, está reconociendo que Dios es más grande que su intelecto, posibilidades y aún más grande que el problema. A mayor problema, mayor la intensidad de nuestra oración.

Dios no quiere que seamos la alfombra de Satanás, Dios nos quiere como cabeza de los montes. La iglesia necesita humillarse ante Dios. Empecemos a cambiar nuestra vida de oración. Pongamos nuestra ansiedad sobre Él, el miedo o temor, además, Jesús quiere hacernos descansar de la angustia, del problema, de la deuda, de un mal matrimonio. La arrogancia no nos deja humillarnos, o la falta de fe de lo que Dios ha dicho no nos deja creer. Jesús tiene cuidado de nosotros, porque cada persona es única y especial ante Dios. El que no ora, no tiene fe. Si la tiene, la coloca en su propio conocimiento.

Seamos prudentes y atentos porque el adversario es Satanás. Cuando el enemigo anda rodeando nuestra vida está pendiente de robarnos lo que Dios nos ha dado, pues él ha venido a robar, matar y destruir, como león rugiente buscando a quien devorar. Job oraba diariamente con intensidad por su familia y nosotros también debemos resistir firme en la fe por Venezuela.