“Cómo superar el desánimo y la depresión”

El mayor demonio que enfrentamos es un demonio de desánimo y depresión. ¿No te has sentido desanimado por los fracasos? ¿Has tenido sentimientos de culpa por tus errores del pasado? Todos tenemos muchas razones para estar desanimados. Muchos se sienten en una constante e interminable lucha.

El desánimo nos puede invadir de tal manera que produce en nosotros una frustración que asesina los sueños y las ilusiones. Cuando Nehemías fue levantado por Dios para reedificar su nación, fue atacado por el desánimo.

Nehemías 6:9: “Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada. Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos.”

El desánimo nos lleva a ver las cosas sin importancia alguna y a dejar de practicar aquello que nos fortalece. Una persona desanimada difícilmente querrá congregarse y servir a Dios. La Iglesia está llamada a reedificar la esperanza de las personas.

La crisis es inevitable en la vida de un cristiano. No podemos evitar la crisis, ella siempre nos sorprende. No puedes evitar que el desánimo toque a la puerta de tu corazón, pero sí puedes evitar su estadía. La gente suele bajar la guardia ante el desánimo, porque no es considerado una enfermedad, ¡pero este trae consigo a la depresión! Y esta busca paralizar a una nación y la única que puede parar esto es la Iglesia de Jesús. ¿Qué es la depresión? Un sentimiento de apatía y tristeza, pero la Biblia tiene mucho que decirnos en cuanto a ella. Así que cuando sientas que no tienes ganas de nada, recuerda lo que dice este salmo

Salmo 91:1: “El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.”

Créale un ambiente a Dios para que Él se quede en tu vida. Pero hay gente que en vez de hacérselo a Dios, se la hacen al desánimo.

Salmo 91:2: “Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.”

Quien le hace habitación a Dios en su corazón, lo hace también en su boca. Siempre tiene una palabra de esperanza y no de desánimo. ¡Este es el antídoto! No le prestes tu boca al desánimo, préstasela a Dios. Deja de prepararle una casa a Dios para que la visite, ¡prepárasela para que la habite! Cada vez que el diablo oye una Palabra de Dios va a hacer oposición. El desánimo te hace ver que tus líderes son culpables de lo que está pasando, pero la gente verdaderamente fiel es la que llega a Canaán. La actitud de buscar un culpable es de la gente que está ciega en la fe, ¡Deja de evadir tus responsabilidades! No te dejes abatir por el diablo, ¡fortalécete en Dios, y tus etiquetas te serán quitadas!

Hechos 16:25-26: “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.”

Un milagro va a venir a tu vida cuando comiences, en medio de tu desánimo, a cantar himnos y a orar a Dios. ¡No permitas que el desánimo haga una habitación en tu vida, hazle tú una a Dios!

Mateo 12:43-25: “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.”

A todos nos toca la depresión y el desánimo, pero no quiere decir que tengamos ese demonio. Los demonios tienen reposo solo donde Jesús no habita. El que tiene a Jesús no está poseído por ningún demonio. ¡Hazle habitación a la Palabra que Dios ha dado!