¿Cómo resolver problemas en la oración? (Servicio de Oración)

Es una verdad que todos tenemos problemas y que vivimos en un mundo con una naturaleza caída, donde siempre habrán aflicciones, oposiciones y resistencias; pero, cuando llega el momento de enfrentarlo, ¿Qué hacemos para solucionarlos?

Hay patrones de oración que establece Dios en su Palabra. El patrón es un modelo que se debe seguir. Esos patrones que la Biblia refleja son las vidas de los hombres y mujeres, hijos de Dios, que vencieron antes sus dificultades. Estos patrones funcionan para cualquier problema.

El rey Josafat era un buen gobernante que amaba a Dios, y que Dios también lo amaba; por lo tanto, lo bendijo en gran manera. En la cúspide de su bendición apareció un problema – así como todos pasamos días en los que todo aparenta ir muy bien y de repente algo nos daña el día -. Tres reyes extranjeros y sus ejércitos – tres veces más grandes y con más recursos que el de Josafat –, venían a él para destruirlo. El rey Josafat se encontraba frente a una adversidad que aparentemente no tenía solución.

 2 Crónicas 20:1-3: “Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá”.

Hay 6 principios básicos para solucionar CUALQUIER tipo de problema en oración:

  1. Dios se interesa por ti y tus problemas:

Cuando Josafat se entera de que venían estos reyes para matarlo, lo primero que hizo fue buscar a Dios, porque sabía que Él se interesaba en sus problemas. Para ese entonces, Jesús no había venido al mundo, a diferencia de hoy día; lo que nos dice que, somos realmente importantes y valiosos, por cuanto Dios envió a su Hijo para morir por nosotros. Él tiene cuidado de nosotros. Si oras pensando que no eres merecedor o “muy pequeño” para hacer lo que Dios te dice, entonces no estás creyendo lo que Dios mismo dice de ti: “Eres su especial tesoro”. Si dudamos de lo que Dios puede hacer, entonces de nada sirve nuestra oración. La oración no es simplemente el acto de pedir, sino el hecho de pedir con fe. Dios no busca perfectos, sino rendidos.

  1. Dios es más grande que nuestros problemas:

Jeremías 32:17: “¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti”.

Jeremías creía que no había nada más grande que Dios. Cuando tú ves el problema más grande que Dios, entonces Él no va a poder obrar en ello. De la misma manera, Josafat creía firmemente en su corazón que si Dios estaba con ellos, podrían vencer a esos tres inmensos ejércitos que venían contra él, a pesar de que su reino era mucho más pequeño.

  1. Nuestra primera respuesta ante los problemas debe ser buscar a Dios:

A Dios no le gusta ser el último recurso, Él debe ser el primero. No podemos dejarlo como último recurso. Lo primero que Josafat hizo ante un problema más grande que él, fue buscar a Dios. Si a este rey le funcionó este patrón, ¿por qué no te servirá a ti? Tienes que creer que Él puede hacerlo. No puedes orar pensando que el problema es más grande que Dios. “Dios es galardonador de los que le buscan”… Muchas veces Dios guarda silencio para que le busques y vayas tras Él.

  1. A veces, Dios desea involucrar a otros en la oración:

2 Crónicas 20:4: “Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová.”

Josafat no se conformó con saber, él solo lo que estaba pasando, sino que mandó a que se anunciara en toda la ciudad para ayudarlo a orar. Cuando tienes un problema, a Dios también le gusta unir a más personas para que todos crezcan en fe. Cuando otras personas se involucran en oración por la situación de otro, y obtienen la victoria, la fe de todos los que oraron es edificada y fortalecida. A veces Dios demora la respuesta a tu oración, porque hay otros problemas que debe solucionar antes de darte lo que pides – referentes al corazón -, y no porque no se interese en tu dificultad. Aquella circunstancia es usada por Dios para formarte en esa área. Si recibes tu milagro antes que tu corazón cambie, lo más probable es que ese problema con el que estás luchando, regrese. ¡Tú bendición está en camino!

  1. Nuestras oraciones deben centrarse en Dios y no en los problemas:

2 Crónicas 20:5-6: “Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?”.

Josafat estaba reconociendo a Dios y magnificando su persona, y no al problema. Este tipo de oraciones es el que fortalece y edifica tu fe. Aunque Josafat había llegado a Dios con temor, al declarar las promesas de Dios, regresó a su lugar con una fuerza mayor.

2 Crónicas 20:7-12: “Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás. Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; he aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. ¡Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos”.

  1. La respuesta de Dios ante el problema requiere un acto de fe; hay que creerle a Dios y obedecer sus instrucciones en oración.

Josafat centró su oración en Dios. Dedicó más tiempo a mencionar la grandeza de su Dios, y muy poco tiempo a la circunstancia que estaba atravesando. Finalmente, le dijo sus problemas a Dios, y creyó en Él. La respuesta de Dios, mayormente requiere un acto de fe, para que el milagro que estás esperando se active.

2 Crónicas 20:16-17: “Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros”. 

Confía en lo que Dios te dice. Él le dijo a Josafat: “Haz esto…” y él confió.

2 Crónicas 20:18-19: “Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz”.

El pueblo mismo comenzó a creerle a Dios, alabando su nombre y adorándolo, aun cuando no había llegado su milagro. Créele a Él cuando te da una dirección, aunque parezcan ideas locas; no se trata de una locura, se trata de fe.

2 Crónicas 20:20-22: “Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros”.

Lo que Dios hará cuando tú confíes en Él, es que tus enemigos caerán en las mismas trampas que tendieron para ti. Los problemas que tenemos ahora pueden ser oportunidades maravillosas para que Dios se glorifique, y que abra los caminos que en tiempos buenos no se abrirían. Esta escasez que atravesamos puede ser una estrategia de Dios para que los cristianos dejen de conformarse con un salario que no les alcanza para nada, y empiecen a creer que su Señor puede prosperarle para emprender y hacerse empresarios. Muchas veces en la prosperidad y la abundancia, el ser humano tiende a enfriarse y su vida se torna monótona, y es entonces cuando llegan las situaciones difíciles para devolverte al camino indicado que Él ha trazado para ti.