“El clamor de los desvalidos”

A Dios nunca lo ha caracterizado la venganza, el juicio, ni el revanchismo. Él es un Dios de amor, misericordia y paciencia. Nuestro Dios es amor pero también es fuego consumidor. ¿Qué hace que un Dios de amor se convierta en un Dios de fuego consumidor? La respuesta que la Biblia nos da es que es: el clamor de los desvalidos. Dios es un Dios de amor, lo caracteriza la misericordia, pero Él actúa cuando hay un clamor de los desvalidos en la tierra, y no solamente de los creyentes, sino de toda su creación. Cuando los índices de maldad de un país o una familia oprimen a los desvalidos hace que Dios se convierta en un Dios de fuego consumidor y venganza.

La Biblia establece intervenciones del cielo cuando familias estaban desvalidas y clamaban a Dios. Mientras estés buscando, por tu propia cuenta, hacer justicia, te opondrás a Dios. Y Él ha dicho: mía es la venganza. ¡Déjale a Dios la venganza!

Génesis 18:20-21: “Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.”

Dios va a hacer justicia y va a ajustar cuentas en tu vida. No oramos para que haya muertes, oramos para que Él haga justicia de nuestros adversarios.

Éxodo 3:7-9: “Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.”

Dios no hace acepción de pueblos ni de personas. Si Él una vez acudió al clamor del pueblo de Israel, Él también descenderá a causa de tu clamor, de tu necesidad y tu angustia. Clamor es lo que sale de lo más profundo de tu corazón, producto de las angustias que sufres. Si te sientes desamparado, porque crees que nadie te puede ayudar, cuentas como un desvalido; ahí es cuando clamas al cielo, porque tu socorro no viene de un médico ni de la cuenta, viene de lo alto.

Salmos 10:14: “Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; a ti se acoge el desvalido; Tú eres el amparo del huérfano.”

Cuando un país comienza a clamar al cielo, el cielo se pone de pie para bendecir, amparar a los desvalidos y para ajustar cuentas. David en tiempo de angustias se mostro afligido, pero él clamó al cielo creyendo que Dios le respondería, porque Él recompensa la oración de los desvalidos y ajustará cuentas. El clamor va a traer bendición sobre tu vida. ¡Dios va a intervenir! Confiemos en Él, clamemos y ayunemos porque Él va a hacer justicia.Principio del formulario