“Clamando sin límites”

Isaías 58:1-2: “Grita fuerte, sin refrenarte. Levanta tu voz como una trompeta. Dile a mi pueblo cuál es su rebeldía, a la familia de Jacob cuál es su pecado. Día a día vienen a adorarme y pretenden que quieren conocer mi voluntad como si fueran una nación que hubiera hecho lo correcto y nunca hubiera abandonado la ley de Dios. Me piden decisiones justas y están ansiosos de acercarse a mí”.

Necesitamos romper el límite de nuestra necesidad de Dios y de lo que Él puede hacer con nosotros, no es tiempo para rendirse, no es solo un clamor, Jesús dijo: “sigan buscando, pidiendo y llamando hasta que sea abierta la puerta”, Dios nos llama a trascender, aprender y expresarnos en medio de la oración. Podemos tener una personalidad, pero al momento de orar debemos ser los hombres espirituales que realmente somos, clamar con pasión y confianza en el Dios que no nos fallará, la actitud correcta para orar es hacerlo sabiendo que Él tiene lo mejor para nosotros. Quiero resaltar tres puntos:

Primero, necesitamos romper los límites en cuanto a nuestra visión en medio de la oración. Usted no puede orar recordando el pasado, Dios siempre hace cosas nuevas, anunció que daría algo totalmente diferente, aun en medio de la circunstancia agotadora aparece Jesús en el camino, como le sucedió a Bartimeo. Una persona que pierde la visión en medio de su oración está discapacitada espiritualmente, cuando estás urgido por tu milagro, no puedes permitir que nadie ponga una camisa de fuerza para tratar de aislarte o alejarte, si tienes la necesidad clama por tu milagro. Muchas veces, la conformidad nos hace pensar que estamos en un servicio más, pero hoy puede ser el día de tu milagro, si Jesús no estuviera entre nosotros, no existiría la posibilidad de recibir un milagro, pero Él está aquí ¡Necesitamos romper los límites del pasado y mirar la visión!

La oración no es para quejarse de otro, sino para exaltar a Jesús, no importa quién te atiende o quien no, vamos a orar con la visión de que Dios tiene algo grande. Jesús tenía un interés de que la gente aprendiera a pedir cosas excediendo los límites de sus capacidades, la mano de Dios alcanza lo que para el hombre es imposible, cuando se acaban los caminos de la ciencia, lo imposible a través de la oración se hará posible ¡Rompe los límites y las barreras! ¡Pide en grande! ¡Pide algo nuevo!

Segundo, necesitamos romper los límites de lo viejo y empezar a pedir algo nuevo, Dios nos tiene preparado algo que nunca hemos tenido, vivido, o experimentado, una gloria mayor, tiene cosas nuevas preparadas para su pueblo. La oración abre los ojos, hay un tipo de oración que saca a la luz lo que me pertenece, si usted rompe los límites de su oración, tiene acceso a tesoros que antes no estaba viendo, cosas grandes ¡Pida en grande! ¡No tenga temor!

Salmo 81:10: “Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te sacó de Egipto. Abre tu boca y yo te alimentaré.”

Tercero, abre tu boca al clamar y orar, rompe los límites de pasividad y costumbrismo al orar; si tu milagro pasa primero dentro de ti, iras más allá de lo que habías pedido, si ya Dios lo hizo una vez, lo va a volver a hacer. Cuando usted rompe límites, empieza a pedir de una forma que antes no había ni pensado, Dios no te va a dar algo como lo que tiene otro, Él tiene algo exclusivo y nuevo, no envidies lo que tienen los demás, hay que aprender a orar para saber pedir.