“Clama a Dios y Él te responderá”

Una de las características del Dios en el cual hemos creído es que Él mismo se describe cómo el Dios de lo imposible. Las cosas que más atraen esa característica de Dios son los problemas que nos resultan más difíciles. El ambiente para Dios manifestarse como el Dios de lo imposible es precisamente lo imposible, bien sea una deuda, una crisis familiar, o incluso una enfermedad. Cuando ya no tenemos recursos o soluciones en nuestras manos, se genera el ambiente perfecto para que se manifieste el poder de Dios.

De igual forma, el ambiente que tenemos hoy como país es perfecto para que veamos la manifestación del poder de Dios, porque Él no se mueve conforme a nuestras capacidades o posibilidades, sino conforme a Su poder. Clamemos a Dios, ¡no hay nada imposible para Él! ¡Comencemos a ver las imposibilidades como una oportunidad perfecta para que Dios se glorifique en nuestro país y en nuestras vidas!

Tenemos que entender que donde ya no llegan nuestras posibilidades, es cuando se hace más propicia la intervención de Dios. Vienen días de gloria porque Dios no se mueve conforme a nuestras capacidades, sino que se basa en Su poder. Para poder ver lo imposible de Dios, no podemos creerlo con nuestras mentes. No todo está en la racionalización del pensamiento humano; ¡tenemos que creerle a Dios con el corazón!