Ciudadanos de un Reino

Las estadísticas arrojan que el mundo tiene 7 mil millones de habitantes y más 2800 millones de personas viven con menos de dos dólares por día. 448 millones de niños en el mundo sufren de bajo peso. Cerca de 1000 millones de adultos son analfabetos. 30.000 mil niños mueren diariamente por desnutrición y enfermedades sencillas que pudieran haber sido evitadas, más de 1000 millones de habitantes de este mundo no tienen acceso al agua potables. El 90% de las riquezas de este mundo están en manos de un 20% de la población. Hay un grave problema de injusticia en el mundo, es por ello que la Biblia dice que la tierra clama por la manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8:19), porque la solución para estos problemas es la manifestación de estos.

Dios no está contento con la injusticia que se vive en el mundo, dice la Biblia que: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16). Cuando en la Escritura se hace mención a la palabra “mundo” se refiere a “kosmos”, que significa los sistemas que gobiernan la Tierra. La respuesta de Dios para la injusticia que se vive en el mundo fue Jesucristo, porque es a través de Él que llegó un cambio de época y de temporada; Jesús no vino para formar una religión, Él vino a traer un Reino, gobierno, dominio y autoridad.

Cuando hay un pueblo que se levanta preocupado por las injusticias que se viven, Dios les revela el Reino. Dios le dio a la Iglesia una responsabilidad y ella no puede evadirla, y es la de traer el Reino de los Cielos a la Tierra, pero muchas veces prefiere esconderse en la religión para no ejercer la influencia que debe ejercer en la Tierra. Cuando la Biblia habla de Reino, habla de gobierno, y el gobierno de Dios es diferente a lo que nosotros conocemos, así que no podemos rechazar algo por no entenderlo ni conocerlo, porque eso no quiere decir que no exista.

Jesús murió en la Cruz para que fuéramos ciudadanos de Su Reino. Cuando hay Reino en un lugar hay orden, pero cuando no hay Reino, es evidente la injusticia. El Reino de Dios viene para generar la influencia del bien en lo que está dañado; cuando el Reino viene a nuestra vida ya no podemos estar bajo la influencia de la enfermedad, depresión o pobreza. Reino no es quedarse en la iglesia, sino salir de las cuatro paredes para leudar toda la masa – el mundo –.

La forma para traer el Reino de Dios es por medio de la oración; pero observe que, el religioso ora para que la Iglesia se vaya al Cielo, pero quien tiene Reino ora para que el Cielo venga a la Tierra, y pide que venga el Reino de Dios a la enfermedad, a la pobreza y a todo lo que está afectando. La Iglesia está puesta para ser sal y para ser el conocimiento verdadero que los sistemas que controlan este mundo necesitan.

Cuando Jesús viene a nuestro corazón, nacemos no a una religión, sino que nos hacemos ciudadanos de un Reino que tiene dominio en los cielos y en la tierra, y al ser ciudadanos de este Reino pasamos a estar estamos bajo su influencia, por lo cual, la enfermedad es ilegal en nosotros, pues ya no nos rigen las leyes de este mundo, sino las del Cielo, y según esa ley nosotros somos sanos y prósperos, porque dice la Biblia que para el que cree todo le es posible. Jesús vino a la tierra no solo a cambiar nuestro corazón, sino la influencia de este mundo sobre nuestras vidas.