Cinco consejos para orar

2 Crónicas 31:20-21: “De esta manera hizo Ezequías en todo Judá; y ejecutó lo bueno, recto y verdadero delante de Jehová su Dios. En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado.”

Debes tener por seguro que cuando vienes a la casa de Dios a buscarle y lo haces con todo el corazón, está garantizando que vas a ser prosperado. Dios da su Palabra y ella te próspera, porque Él envía una orden sobre tu vida proclamando que ya eres próspero, y por cuanto Dios anuncia, entonces tu tendrás. Eres próspero y sano porque Dios lo dice. Cuando oras a Dios de todo corazón y presentas tus peticiones, haces que los cielos se abran y se envíen órdenes sobre tu vida, y cada una de ellas se va a cumplir.

Cuando vienes a un servicio de oración estás propiciando que Dios dé su orden sobre tu vida, y lo que Él ordenará será bendición sobre tu casa, familia, y país.

Lucas 11:11-13: “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”

¿Enviará Dios maldición sobre aquel que está pidiendo bendición sobre su vida? Dios es un Padre bueno y escucha la oración que estás levantando.

1. Ora con sinceridad, no intentes engañar a Dios: Recuerda que Él no puede ser burlado. No le hagas creer que eres la persona más recta y justa porque Él conoce quien eres. Ven a Él con toda sinceridad, no solo hablando tu condición, sino lo que sientes y padeces. David le hablaba con toda claridad a Dios, aun sin tener temor de equivocarse al hablar le expresaba lo que sentía. Cuando estaba molesto derramaba su molestia ante Dios, y si estaba contento celebraba ante Dios su alegría.

2. Presenta a Dios tus propias debilidades: Que ninguna debilidad te impida ir a orar delante de Dios. Cuando Adán pecó, cometió el error de esconderse de Dios, pero, cuando cometas un error no hagas tú lo mismo.

Mateo 26:41: “Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.”

Si tienes alguna debilidad no la escondas, anda delante de Dios y preséntasela. Aunque debilidad y pecado no es lo mismo, Juan nos dice que si hemos pecado abogado tenemos para con el Padre, recordemos que Dios está dispuesto a oír nuestra oración de arrepentimiento.

3. Reconoce tu dependencia de Dios: El ser humano es tentado a querer presentar delante de Dios una oración en la que expresa la gran fe que tiene, y que no tiene miedo, cuando debe ir delante de Dios y reconocer la dependencia hacia Él. Si tienes algún temor, órale a Dios sobre eso y exprésale que dependes de Él para todo. Jesús enseñó a orar pidiendo el pan nuestro de cada día, indicando que se debe depender de Él todos los días. La oración debe mostrar una dependencia completa.

4. Pide ayuda para orar y al orar: Para orar la ayuda del Espíritu Santo siempre es necesaria, Él es quien nos guía en nuestra debilidad. Además, que tu oración sirva para pedir ayuda, no dejes de pedirle a Dios que te libre del mal.

5. Habla desde lo que Dios dijo que eres: Si Dios te ha dado promesas, ora en función a esas promesas, no en función a lo que estás viendo como problema, sino de acuerdo a lo que ya Dios ha dicho que es la solución, lo que te llevará a un futuro glorioso. Pide creyendo en que ciertamente lo que Dios ha dicho se va a cumplir, si Dios anunció que vienen días mejores, ora en función a los días mejores, demanda y reclama esos días. Si Dios dijo que tú eres sanó, habla de acuerdo a esa sanidad, porque por sus llagas hemos sido curados. No ores para ser sanado porque ya eres sano, tan solo se requiere que se manifieste lo que ya es.