“Cambiando tu Circunstancia con la Oración”

1 Crónicas 4:9-10: “Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, sí me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió”.

Tu futuro no lo determinan las marcas del pasado, lo define tu fe en la Palabra de Dios, lo único que necesitas hacer es conectarte a Él y a lo que ha dicho de ti. Cuando estamos en Jesús tenemos su bendición, tanto en lo espiritual como en lo natural, pero para verla manifestada en nuestras vidas, tenemos que apelar al poder de esa bendición sobre nosotros, debido a que la maldición no puede permanecer en alguien que reconoce su identidad espiritual.

Necesitamos hacer oraciones con sabiduría, no siendo guiadas por emociones, esto requiere tener el fundamento en la Palabra de Dios, y así, tener una oración efectiva, permitiendo que esta llegue al punto de lo que se quiere. Al tener falta de una oración con sabiduría, nos mantenemos en los límites que la vida nos ha puesto, pero cuando rompemos con esto en lo espiritual, somos capacitados para enfrentar cualquier reto en lo natural; de lo contrario, el miedo nos paraliza y nos impide tener un mayor alcance de influencia.

¡Qué peligro es que logremos lo que esperamos y no estemos preparados para tenerlo! La mejor forma de prepararse es a través de la oración con una actitud humilde, para que cuando recibamos aquello por lo que peleamos, no hagamos otra cosa más que humillarnos en la presencia de Dios. A Él se le busca más para darle la gloria por habernos dado la victoria, que lo que se le busca antes para que nos la dé.