Buscando y salvando

Lucas 9:10: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

El ser humano es absolutamente alado hacia su naturaleza, que es la carne; ahora bien, tengo entonces que dejar claro, que este ha sido el mayor problema de la Iglesia, debido a que ella piensa que por llamarse Iglesia ya lo logró todo, pues, de ninguna manera… dice la Biblia que, “después de haber hecho todo”, – Referencia a Lucas 17:10: Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.” – y creo que hemos estado lejos de hacer todo lo que Dios quiere que hagamos.

La Iglesia aunque ha desarrollado talentos y mejorado en el área organizacional y estructural, ha tenido poco avance en lo espiritual, y es allí donde la Iglesia debe entender que tiene que crecer. El gran error de la Iglesia ha sido anteponer los intereses de la organización o de estructura a los intereses del cielo.

En Venezuela necesitamos atender el problema de fondo, que es una descomposición social profunda, porque de lo contrario, este país nunca crecerá. Cuando salimos a predicar no les preguntamos a las personas a qué ideología política pertenecen, sencillamente les predicamos a Jesús, sin importar nada. El llamado de este mensaje es a la evangelización masiva, entendiendo la urgencia de leudar esta tierra con el evangelio de Jesús, porque este país necesita una vía de entendimiento y reconciliación. Tenemos que regresar a esa forma agresiva de predicar a Jesús, a esa gallardía y a ese denuedo que da el Espíritu Santo para predicar.

Dice la Biblia que el Hijo del Hombre no vino solo a buscar, sino también a salvar lo que se había perdido; así que, el llamado sigue sonando con mucha fuerza: hay que buscar y salvar todo lo que se había perdido; pero además, hay que buscar y salvar los valores que se han perdido en el corazón del venezolano. No es trabajo de solo un momento, esto debe convertirse en algo prioritario para recomponer la sociedad venezolana. Debemos caminar en la grandeza de la fe cristiana, de lo contrario, sucumbiremos a las bajezas de ciertas organizaciones cristianas, porque cuando estas dejan de atender a la gente, para atender sus propios deseos, ceden a la bajeza de cualquier otra organización que no tenga carácter espiritual y de valores cristianos.

Para nosotros la prioridad debe ser siempre la gente y que ellos crezcan espiritualmente, que prosperen y que los que no, sean atendidos. Necesitamos regresar a nuestra fe, a la militancia de seguir a Jesús, pero también a esa fe práctica para vivir en la tierra creyendo que Dios es nuestro proveedor y sanador. Hay que tomar una decisión en esta vida: agradar a los hombres o agradar a Dios. ¡Nosotros queremos ser siervos de Dios! La gente en la calle tiene hambre y sed de Dios, también tienen hambre y sed de comida. Pedro fue sabio al decirle al cojo a la puerta del Templo: “no tengo ni plata ni oro, pero lo que tengo te doy…”. Así que, nosotros podemos saciar a este país de Dios y haremos profundos y grandes intentos para tratar de hacerles llegar a nuestros hermanos algo de lo que necesitan. Esta es la verdadera fe cristiana, esto es lo que hacemos nosotros por devoción, por obediencia y por amor.

¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz! de la gente que su caminar le genera honra, dignidad y alegría para el cielo; y es que, el cielo no oye los pasos de todas las personas, pero sí de aquellos que anuncian la paz, y además, cuida de ellos. Esta gente que anuncia el mensaje de Jesús, es la que evitan los peores juicios para un país, porque mientras más justicia se haga, más será bombardeado el cielo con actos de amor y de justicia, y de esta forma, más atribuciones tendrá el cielo para intervenir en este país y poder darle el destino que espera. Este país tiene garantía mientras estemos en la calle haciendo actos de bondad y predicando este glorioso evangelio de Jesús.

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