“Bendiciones disfrazadas”

Detrás de las adversidades, hay bendiciones de las que no nos apercibimos. Usted se preguntará: ¿cómo es esto? Veamos a Moisés, quien estaba rodeado de adversidades, pero estaba viendo un futuro, un premio y  una bendición que venía. Él solo veía su destino. De manera que, cuando ves la crisis, y ves las dificultades presentes, debemos ver que todo desierto nos lleva a un Canaán. Hay bendiciones disfrazadas detrás de los que parecen los más rotundos fracasos.

Deuteronomio 8: 11 – 18: “Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien…”

El lugar de tu aflicción es también el camino a tu bendición. Quien hizo pasar a Israel por en medio del desierto fue Dios mismo, no el diablo. El desierto es una bendición disfrazada es lo que Dios le hablaba a su pueblo; ese desierto era para purificar, era un trato de Dios con su pueblo para sacar a Egipto del corazón de ellos. Nunca se crece en el éxito, en cambio, el desierto nos enseña.

1 Corintios 10: 1- 6: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.”

Dejemos de pensar en el desierto y comencemos a soñar cosas buenas, positivas y grandes, pues las aflicciones presentes no se comparan con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Romanos 8: 18: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Dios transforma lo malo en bueno, la crisis en una bendición, porque todas las cosas nos ayudan a bien a los que amamos a Dios, a los que conforme a su propósito hemos sido llamados. Tenemos ejemplo en Israel, en Moisés y en la vida de José, quien pasó por grandes dificultades, pero que al final pudo entender que a los que aman a Dios, todo les ayuda a bien.

Ese problema va a ensanchar tu corazón, va a traer bendición; ¡esos problemas son bendiciones disfrazadas! En medio de la prueba no te quejes, mantengámonos como Moisés, como viendo al invisible. Nosotros tenemos fe; tenemos la convicción de que vienen días de gloria para nuestras vidas. Lo que te da fuerza y actitud es tu fe; eso te dará la victoria ante la adversidad.

Salmos 23: 1 – 6: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.”

Dios está contigo cuando todo está bien, pero también en medio de la sombra de muerte y de la angustia. No temamos porque Dios está con nosotros y saldremos bien de ese lugar. La vara y el cayado en medio de esas circunstancias, Dios está con nosotros. Él prepara mesa de bendición ante nuestros angustiadores. Antes de llegar a esa mesa de bendición debo pasar por el valle de sombra de muerte. Lo que estamos pasando es para nuestro ensanchamiento como nación y se despierten esos valores que necesitamos, y al ocurrir esto, es porque vienen esos días de gloria que hemos creído.