Ayuno Unidos por la Gloria

“El camino a la grandeza”

Pastor Francisco Barrios

Dios quiere que seas grande y que salgas del lugar en el que estás postrado. Jesús no tiene problema con que queramos ser grandes, y enseñó que el camino para la grandeza de los creyentes no es el mismo que el del mundo, por lo que, el que quiera ser grande en el Reino, debe transitar ese camino que Él enseñó, el cual consiste en servir a los demás. Jesús alcanzó su mayor grandeza a través del servicio, y en cualquier área que quieras ser grande, debes empezar por el servicio. Tienes que entender que fuiste creado para dar, porque fuiste creado por Dios con un propósito en esta tierra, y fuiste creado con algo que dar.

Una iglesia no es grande delante de Dios por lo que tiene, sino porque lo que Dios le ha entregando, lo ha puesto al servicio de los más necesitados. El secreto de la grandeza es servir; no hay otro camino a la grandeza, sino el servicio. La Iglesia primera alcanzó grandeza porque ponía todo lo que tenía al servicio de los demás, pero en este tiempo, eso se ha perdido; muchos están interesados en buscar primero lo suyo y se han olvidado del más necesitado.

Isaías 61:1-3: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya”.

No hay mayor título que el de “siervo de Dios”. El Espíritu Santo no viene sobre ti para que tengas cosas materiales, sino que viene para hacer cumplir su propósito en ti, para sacar eso que Dios depositó en tu vida con la finalidad de que lo entregues a otros. La unción que tendrás será aquella con la que sirvas a otros. No te lleves a la tumba nada de lo que Dios depositó en ti para bendecir a otros. Los días de gloria van a venir y llegarán sobre una Iglesia que es dadora y que no retuvo nada de lo que Dios le dio; la gloria de las naciones vendrá sobre la Iglesia, porque esta se ocupó del necesitado.

Isaías 58:6-8: “¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia”

Eso es espíritu de servicio, porque no hay nada más poderoso que alguien con corazón de siervo ayunando. El líder que tiene el corazón de Jesús es el que conquista para repartir; no hay nada más poderoso que la fe que obra por el amor, y el servicio a Dios, te llevará a la grandeza.

“La llave que abre el corazón de Dios”

Apóstol Hugo López

1 Reyes 21:27-29: “Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayunó, y durmió en cilicio, y anduvo humillado. Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo: ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.”

La mayor gracia es para responder al celo santo del Espíritu en nosotros. Tú necesitas gracia para responder y recibir la dirección del Espíritu Santo, sin gracia no vas a conquistar el corazón del Padre. Sométete a Dios, porque cuando te da una dirección hoy, es para que resistas al diablo mañana. Nadie puede resistir al diablo si no se somete a la dirección del Espíritu Santo; vas a resistir al infierno en la medida en que te sometes a Dios. Si te estás sometiendo a la dirección de Dios y caminas bajo esa dirección, entonces, resistirás al diablo y serás promovido. Dios te creó para que le obedezcas, le traigas gloria y le sirvas. El que se somete a Dios con humildad, conseguirá gracia.

Los humildes derraman su corazón y su alma delante de Dios. Una Iglesia que no sabe orar, será débil cuando venga Satanás; una Iglesia que se sabe humillar, será fuerte y conseguirá gracia. La Iglesia no puede estar ardiendo simplemente cuando alaba, debe estar ardiendo mientras ora. El creyente que no ora está enceguecido, no entiende nada y cree que todo está bien. El que está delante de Dios no se victimiza, sino que reconoce su pecado y se arrepiente delante de Él.

Cuando la iglesia deja de orar como debe hacerlo, el mensaje de Jesús es muerto y sin pasión; cuando dejas de orar, empiezas a tener en poco el sacrificio de Jesús en la cruz. Dios no tiene problema con tu pecado, tiene problema cuando excusas tu maldad. La humillación no es asunto de un día, sino de una vida; el corazón del Padre se conmueve al ver a alguien que se humilla delante de Él, pero no solamente humillando el cuerpo, sino doblegando el corazón.

Hay un solo camino al corazón del Padre, se llama humillación y ayuno. Tu actitud debe ser sumisa, tierna, amorosa y de gozo, reconociendo en todo lugar que es la mano de Dios la que te guía. Hay un lugar invisible para Satanás y sus demonios, es el corazón de Dios, métete en Su corazón. Cuando tu corazón está bien, entonces el Padre lo usará para sanar la tierra. Dios no tiene problema con tu pecado, aunque no tolera el pecado; tiene problema con el orgullo del corazón. En este caso, busca la ayuda de tu Padre celestial, quien habita con el quebrantado y humilde de corazón.

Salmos 51:17: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.”

El mayor sacrificio para Dios es un  corazón humillado, Él salva a los quebrantados de corazón. El que está quebrantado de corazón no juzga a nadie, sino que carga al que está caído. La gente que vencerá Satanás será aquella que sea obediente hasta la muerte. Cada muerte diaria tuya indica una nueva llenura del Espíritu Santo, porque el Padre lo envía para que llene el vacío que ocasionó la muerte. Obedece a Dios al punto de que no te importe tu propia vida.

¿Por qué Dios contesta la oración de un corazón contrito y humillado?

Apóstol Nahum Rosario

Salmos 51:16-17: “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.”

El mejor sacrificio para Dios es un corazón contrito y humillado, y a este, Dios nunca desprecia; si el corazón de Dios se abre a favor de nosotros, no habrá nada que Él no nos dé.

Salmos 12:5: “Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos,
Ahora me levantaré, dice Jehová; Pondré en salvo al que por ello suspira.”

Podemos preguntarnos: ¿Por qué Dios contesta la oración de un corazón contrito y humillado?

  1. Porque Él es fiel.

2 Timoteo 2:11-13: “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.”

A pesar de que nosotros seamos infieles, Él va a permanecer siendo fiel; no puede negarse a sí mismo. Ahora bien, si Dios no niega al que lo niega, ¿qué pasará con el que no le ha negado? Si permanece fiel para un infiel, ¿qué no hará con el que permanece fiel? Lo que viene es bendición; Él siempre va a contestar nuestra oración. Hay una suprema bendición para aquel que nunca le ha negado, y si a pesar de la debilidad te levantas y permaneces fiel, Él será fiel y va a contestar su oración siempre.

  1. Porque es un Padre amoroso, que atiende los deseos y necesidades de sus hijos que le honran. Antes de vocalizar mi deseo, ya Dios lo atiende.

Salmos 10:17: “El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído…”

  1. Porque Dios no puede permitir que la vara de impiedad repose sobre la heredad de los justos.

Salmos 125:3-5: “Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; No sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad. Haz bien, oh Jehová, a los buenos, Y a los que son rectos en su corazón. Mas a los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que hacen iniquidad; Paz sea sobre Israel.”
Dios no permitirá que aquello que Satanás o la gente levante sobre sus justos se impongan sobre sus vidas para que quiten sus ojos de Él. Si algo aprendo de Jesús es que nunca dejó dañar su corazón, al ver traiciones y maldades que gente a la que bendijo le hizo, aun así amó y perdonó. La vara de maldad va a venir, pero no se quedará sobre nosotros. Dios les va a hacer bien a los buenos.

  1. Porque Dios nunca va a permitir que Satanás y su alcahuetes se burlen de sus hijos que le representan sobre esta tierra dignamente. No seremos burlados, ni avergonzados.

Salmos 35:19-26: “No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos,
Ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo. Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas. Ensancharon contra mí su boca; Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto! Tú lo has visto, oh Jehová; no calles; Señor, no te alejes de mí. Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa. Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío, Y no se alegren de mí. No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Le hemos devorado! Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.”


Cuando hemos caminado en la gracia y justicia de Dios, no siendo extraños en su presencia, podemos pedirle que nos haga justicia como lo hizo el salmista, sin decirle cómo lo hará, y Él lo hará. Nuestra risa será eterna, pero la de los que procuran nuestro mal durará poco.

  1. Porque Dios necesita la oración de sus hijos sobre esta tierra, de los que se humillan en su presencia, que toman en serio su presencia y su Reino. Dios necesita la oración de sus hijos responsables en la tierra para avanzar su programa de reino en ella.

 6.- Porque no hay forma de que Dios pueda ignorar la intercesión de su amado Hijo sentado a su diestra.

Romanos 8:34: “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”

7.- Porque, si Dios nos entregó lo mayor y lo mejor, ¿habrá algo que Él nos niegue si oramos con humildad y fe?

Romanos 8:32: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

No habrá nada que Dios nos niegue si oramos con un corazón contrito y humillado. Como muestra de su disposición, Dios dio a su Hijo e instituyó la Cena del Señor, que significa su pacto de gracia  con el hombre. Dios estaba en Jesús cuando murió en la cruz. La Cena es un recordatorio eterno, para que, cuando tomemos el pan y el vino, tomemos la carne y la sangre de Cristo. Esto es el compromiso de Dios con nosotros, basado sobre mejores promesas; es un pacto de fidelidad, por la que participamos del sacrificio de Jesús, y así, como Él murió por mí y derramó su sangre, también yo muestro la misma disposición hacia Él.