“Cómo apropiarnos de las promesas de Dios”

Si nos agarramos de la promesa de Dios en cada dificultad que estemos pasando, vamos a tener victoria. Dios no te está deseando nada, Él te está prometiendo mucho. Ningún deseo es una garantía, una promesa de un Dios que no miente, no son deseos, son juramentos, pactos y garantías a tu vida. La Biblia está llena de garantías, grandiosas y gloriosas promesas de Dios, de un Dios que no miente, las promesas de Dios están diseñadas para suplir todas nuestra necesidades. ¿Tienes un problema de salud? Dios tiene promesas de sanidad, y estas promesas están diseñadas para enfrentar nuestras vicisitudes.

Salmos 32:8: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos.”

Si usted tiene fe ¿en donde la sustenta? ¿En base a qué la tiene? En la Palabra de Dios están los juramentos, los compromisos de Dios, en su Palabra Dios tiene promesas en las que te garantiza que te va proteger. Mi fe tiene un sustento en la Palabra de Dios, en las promesas que conozco, que he leído, las cuales he hecho mías, porque una fe sin sustento es una fe que va a decaer. Cuando usted toma la fe que Dios le ha dado y la ejerce sobre esas promesas, esas Palabras se van a cumplir, porque Dios no miente, no defrauda, por eso confiamos en las promesas de Dios. La Biblia está llena de promesas de principio a fin y esas promesas están ancladas en la voluntad de Dios y las va a cumplir en su tiempo y bajo su voluntad. Dios no hace las cosas a tu manera, sino a su manera. Dios te dice “Aprópiate de la promesa que Yo te di, ejerce tu fe en el compromiso que Yo te hice.” Tal vez no es en el momento que tú quieras, ni como tú quieras, pero sucederá, Él lo hará.

Números 23:16: “Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová? Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; escucha mis palabras, hijo de Zipor: Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, he recibido orden de bendecir; Él dio bendición, y no podré revocarla.”

Cuando Dios dice te he bendecido nadie te puede maldecir, nadie puede cerrar la puerta que Dios ha abierto. Usted ha creído en un Dios que cuando dice te voy a bendecir no va a cambiar de opinión, en momentos como los que estamos viviendo afianza tu fe en las promesas de Dios, las promesas de Dios son en Él sí y en Él amén. Dios no hace excepción de personas, las promesas son para todos los que son hijos de Dios, para los que creen en las promesas y se apropian de ellas. La diferencia entre alguien exitoso y alguien derrotado, no es que no sea hijo, ambos son hijos de Dios, el problema es que uno cree y se apropia de las promesa y el otro no. Si no te apropias de las promesas, si no las lees y conoces, cómo te apropiarás de ellas, por eso tenemos que leer la Biblia, es importante que conozcas al Dios que escribió la Biblia, y es importante que frente al problema declares las promesas de Dios, para que termines creyendo en lo que Él te ha dicho y no en lo que tus ojos ven.

Habacuc 1:2-4: “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.”

El problema es que pensamos que Dios no está oyendo nuestras oraciones, porque no responde en el tiempo que queremos. Habacuc estaba juzgando a Dios, pero las promesas de Dios nos muestran su carácter amoroso, Él tiene un tiempo, y aunque tu milagro no haya llegado, tu milagro viene de camino, espéralo, porque sin duda vendrá.

Habacuc 2:2-4: “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.”

Aunque nos llegue el pensamiento de duda, aunque tardare en cumplirse la promesa que Dios nos ha dado, llegará, Dios no miente. Y mientras viene la promesa, vive por fe.  No vivir de lo que ves, de lo que oyes, de lo que la gente vive, vive de las promesas de Dios, de las que Él te ha dado. Mientras llega la promesa vamos a tener que vivir como justos, por fe. Estamos parados en este verso creyendo, mientras llega lo que esperamos, vivamos por fe, declarando las cosas que no son, como si fuesen. Aunque existan muchos problemas, alégrate en Jehová, que es el Dios de tu salvación, aprópiate de las promesas de Dios; una de las formas que tienes de apropiarte de las promesas es conociéndolas, si no conoces esas promesas no sabrás cuál es tu necesidad, no sabrás cuál es tu milagro, por ello, debes anclar tu fe en las promesas de Dios. Las promesas de Dios no son manipulables a nuestro antojo, las promesas de Dios están ancladas a su voluntad y no a la nuestra,  no puedes pedirle a Dios que cumpla una promesa  que va en contra de su voluntad, porque si estás fuera de la voluntad de Dios, sales del círculo de su promesa.

1 Juan 5:14: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”