“Anúncialo para que suceda”

Isaías 40:9: “¡Oh Sión, mensajera de buenas noticias, grita desde las cimas de los montes! Grítalo más fuerte, oh Jerusalén. Grita y no tengas miedo. Diles a las ciudades de Judá: «¡Aquí viene su Dios!». (NTV)

Hay un anuncio del cielo que Dios ha hablado a la Iglesia, porque Dios no hará nada sin que lo revele antes a sus siervos los profetas. El profeta es un mensajero que porta un mensaje y debe tener el carácter de quien lo dijo. En tiempos antiguos el mensajero era la persona más cercana al rey; cuando el rey habla no es solo un consejo, es una ley que sale de su boca, y la ley que sale de la boca del rey, se cumple. A nosotros se nos ha dado un anuncio de lo que sucederá, y nosotros necesitamos ser proclamadores de ese anuncio. El cielo está hablando desde este púlpito, y tú debes gritarlo allá afuera. ¡Llegó la hora de gritar que viene Dios a este país! Los que están cerca de Dios, de su rey, tienen cara de buenas noticias. Tal vez hay mucha gente hablando malas noticias, pero Dios nos ha hablado de un buen futuro y de que sí hay esperanza.

La gente atrevida siempre va un poco más allá con Dios. ¡Deja de ser tímido con Dios! Acércate a su presencia. Dios no te está diciendo que te va a dar una casa bonita o un carro, no, ¡Él viene de camino para ti! ¡Él es tu bien! Dios viene de camino y viene para quedarse, somos portadores de buenas noticias. Nada va a pasar si tú no lo anuncias. ¡No te quedes con los demás en la zona baja! Busca a Dios vuela por encima de las circunstancias. No es lo mismo cuando hay un anuncio en la boca de alguien que no conoce a Dios, porque el anuncio de quien permanece cerca de Dios, siempre causará un impacto.

Dios te está diciendo: ¡no te quedes con ese anuncio! Atrévete a dar esa verdad que a ti se te ha revelado. Tú tomas propiedad y autoridad de aquello que te atreves a confesar. Tienes que aprender a hablar con más autoridad y abrir tu boca en grande, porque el Dios que está contigo es poderoso. David no ganó cuando soltó la piedra, él ganó cuando soltó la Palabra. Cuando el tiempo de Dios llega, el tiempo de Satanás termina. ¡Gana tus batallas con la Palabra de Dios! Él manda al más pequeño en lo natural, pero al más grande y fuerte en el espíritu. La estrategia de Dios, no es como la de los hombres. La batalla por el cambio de un país es con el más grande. Cuando anuncias lo que Dios ha dicho, la Palabra se mete contigo en el lugar con tinieblas para salvar tu vida. ¡Jesús es la Palabra! Envía la Palabra de Dios, será tu soporte; ese es tu puente para caminar en victoria.

Génesis 1:1-5: “En el principio, Dios creó los cielos y la tierra. La tierra no tenía forma y estaba vacía, y la oscuridad cubría las aguas profundas; y el Espíritu de Dios se movía en el aire sobre la superficie de las aguas. Entonces Dios dijo: «Que haya luz»; y hubo luz. Y Dios vio que la luz era buena. Luego separó la luz de la oscuridad. Dios llamó a la luz «día» y a la oscuridad «noche». Y pasó la tarde y llegó la mañana, así se cumplió el primer día. (NTV)

Lo que dices con fe, lo terminas viendo. No hay nada que Dios haya dicho que no se haya visto. Si repites el anuncio de Dios, lo verás. ¡Cuida que no cambien tu lenguaje! Cuida cada palabra que sale de tu boca. Porque cuando llegan los tiempos difíciles, lo que hay en tu corazón es lo que va a salir. Todo mensajero del rey, llevaba al verdugo al lado, y este se paraba a ver si el mensajero  decía lo mismo que el rey y si producía el mismo efecto; si no lo hacía igual, el mensajero era reemplazado. ¡Vamos a mantener la Palabra de Dios hasta las últimas consecuencias! No hay modo de que nos quiten la Palabra de Dios de nuestra boca.