“Andando en el amor de Jesús”

Un principio fundamental en la vida de todo creyente en Jesús, es el amor, este es el valor más alto que nos hace vivir con estándares mayores a los de este sistema. De ello, el apóstol Pablo exhortó, diciendo: “Y anden en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” Como creyentes en Jesús, no podemos andar otro camino, sino en el del amor. De esta forma, conocer ese amor es la prioridad, y cuando lo hacemos, nos enamoramos más de Jesús y somos capaces de dar y bendecir a otros sin reservas. ¡La gente tiene que conocer este amor!

Efesios 5:2: “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”.

El amor de Jesús nos permite servir a los demás sin ningún interés más que darles amor y  esperanza. La mejor forma de amar es hacerlo sin condiciones. No nos apresuremos por aplicar el juicio sobre alguien; más bien, por amar, servir y darle lo mejor de nosotros al prójimo. La única manera de cambiar a un individuo es haciéndolo desde adentro hacia afuera. A medida que vayamos perdonando, más amaremos.

Un cambio de influencia es lo que puede recomponer el corazón del hombre. Una persona que  cambie poco es garantía de que un país pueda cambiar mucho, pues se convierte en una influencia de cambio sobre otros en su entorno. No podemos ignorar, ni permitir que las circunstancias anulen ese amor, antes bien, debemos avanzar por el amor de muchos, en lugar de detenernos por la traición de uno. No debemos actuar por lo que la gente es, debemos actuar por lo que nosotros somos.

El verdadero amor no está condicionado, porque Jesús te ama aun sin merecerlo; el amor de Dios no está basado en lo que nosotros hagamos sino en lo que Jesús hizo en una cruz por nosotros. Amemos sin distinción, sin condición. ¡Amemos este país hasta las últimas consecuencias!