“Tu aflicción tiene fecha de vencimiento”

Lo que la Biblia dice tiene seguridad como un ancla firme, esta habla de que toda aflicción de aquellos que tienen a Jesús en el corazón tiene una fecha de caducidad.

Jesús andaba con sus discípulos y éstos le preguntaban a Él algo que era importante para ellos como ciudadanos israelíes, ellos estaban bajo el dominio del imperio romano, y por esta razón no tenían libertad; a ellos les interesaba saber cuándo serían liberados y el gobierno a Israel sería restaurado, Jesús les respondió:

Hecho 1:7: “Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad.

El Padre tiene el control del tiempo y de qué sucede en cada nación, vida y núcleo familiar, quiere decir esto que Dios tiene el control de la aflicción que estás pasando. El problema por el que pasas es temporal, y el único eterno es Jesús. Tu problema tiene una fecha de caducidad, porque Dios pone en su corazón el tiempo del problema que estás enfrentando y cuando se cumpla su tiempo entrarás en el tiempo de la bendición, abundancia y gloria.

Dios siempre tiene el control  y no permitirá que seas probado más allá de lo que puedas soportar, Él tiene la prueba y tiene la salida a tu problema. Tenemos percepciones en nuestro sentido, pero nos equivocamos, tendemos a ver las cosas que nos afligen como eternas; cuando pasamos buenos días y disfrutamos de ellos pensamos que las horas pasan rápido, pero cuando estamos atravesando un tiempo difícil sentimos como el día se hace más lento; lo que sucede, es que nuestra percepción nos dice que es eterno, pero no lo es, el único eterno es Dios.

2 corintios 4:17: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.”

Pablo entendía en su percepción espiritual que en su corazón moraba solo Jesús y no podía permanecer allí ninguna aflicción. Lo que se queda en ti es cuando no tienes a Jesús, pero cuando tienes una habitación para Él ningún problema, deuda, o crisis puede quedarse en tu vida. Cuando la aflicción llega a tu vida desarrolla tu fe; cada vez que estás en una situación difícil sobre tu vida se dispara una adrenalina espiritual que expande los horizontes de tu fe, y permite que puedas hacer cosas que bajo otra circunstancia no podrías hacer.

Jueces 6:8-9: “Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra.”

La pobreza no es de Dios,  por lo tanto es una maldición que la Iglesia debe desterrar de su vida. No es la voluntad de Dios que tengas una crisis económica y no prosperes. Aunque en un momento Israel le dio la espalda a Dios, Él sabía que tenía el control y que el problema de Israel tenía un tiempo de conclusión.

No hay caos más difícil que entrar en la pobreza, pues ésta afecta el futuro de un país; no tener para alimentarse trae consecuencias tales como intolerancia, hurto y desesperación. Cuando un país ha perdido toda esperanza en sus capacidades y habilidades, está listo para escuchar lo que quiere el cielo. Cuando una nación clama Jesús hace milagros contundentes.

En el momento que clamas por un milagro, Dios no te envía lo que estás esperando, te envía su Palabra; y aunque no era lo que esperabas, era lo que necesitabas. En la Palabra de Dios hay promesas, y cuando te da una promesa te está concediendo la semilla de tu milagro, Él tiene el poder de darte abundantemente y mucho más de lo que pides.

Aunque situaciones en nuestra vida o país pueden llegar a convencernos de que la aflicción es eterna, no es así, tu problema tiene fecha de caducidad y cuando pase, Dios te bendecirá, te dará abundancia eterna y te dará una actitud de vencedor absoluto.

Cuando el tiempo de Dios llega, la Iglesia se levanta con una actitud diferente, para conquistar todo a su alrededor y llenar espacios que antes nadie había llenado. Israel estuvo mucho tiempo aguantando a los medianitas, y cuando llegó el tiempo de caducidad de su problema pasaron a ser vencedores.