JEF MEETING

El objetivo de los deportistas que se entrenan todos los días es ganar el premio, asimismo en esta carrera que se llama vida, también necesitas ser formado y entrenado, quizás no con ejercicios físicos, pero si con ejercicios espirituales, que formen tu espíritu y fortalezcan tú corazón en la fe, para que puedas levantar la copa al finalizar esta carrera de la vida. Ahora bien, ¿en qué debes formarte? En principios y valores cristianos, porque Jesús dijo que Él es el camino, la verdad y la vida, y que nadie llegaría al Padre, sino a través de Él.

Necesitas ser formado bajo los principios y valores de Jesús, por un entrenador que te anime y te diga: “vamos, levántate, sí puedes”, y que cuando tú digas: “no puedo más”, ese coaching te diga “tú si puedes, eres un hijo de Dios, la imagen perfecta de Cristo, tú también eres un león, así que ruge”. En momentos de adversidad necesitas de este entrenador para así demostrar de que estás hecho, y en esos momentos es cuando debes darle más duro al músculo para que reviente, se expanda y se haga más fuerte. Necesitas formación para así poder defenderte ante las situaciones que te afectan, pero que tienes que enfrentar, porque Jesús dijo que en este mundo tendrías aflicciones, pero que confiáramos porque ya Él ha vencido al mundo.

El modelo que debes seguir para tener victoria en la vida, y para sobreponerte a cada situación difícil, es el de Jesús, por eso necesitas formarte en la imagen de Él, que te forme el corazón, que te hable constantemente, pero no lo va a hacer obligado, solo tocará la puerta y ofrecerá su ayuda, porque Él tiene la fuerza que necesitas para levantarte. Hoy Jesús te dice: “déjame formarte, ayudarte e instruirte, déjame levantarte como un guerrero y un atleta en lo espiritual, permíteme ayudarte a ganar la corona de la vida”. Es la invitación que hoy Dios te hace, permite que el Espíritu Santo forme tu carácter, corazón y vida, de manera tal que puedas tomar las decisiones correctas.

La Biblia dice que hay que alegrarse cuando se está pasando por dificultades, porque es allí cuando el músculo de la fe está siendo ejercitado. El entrenamiento deportivo es un proceso doloroso, dentro de ese tiempo no estás contento, porque te duele. Y es cierto que en la vida te duelen muchas cosas, entre ellas una depresión, que se burlen de ti, una traición, no poderle llevar a tu familia alimento, pero estos momentos te impulsan y empujan a creer por cosas mejores, porque muchas veces te conformas, pero en ti está la capacidad y la habilidad de poder tener más en la vida y de ser mejor cada día.

Cuando te entrenas eres más saludable y dice la Biblia que el amor todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta, no se la pasa toda la vida recordando lo malo que le han hecho, eso me dice que el amor no es un sentimiento, sino una decisión que te conlleva a renunciar a las cosas que te gustan. Si te llegas a caer en esta carrera que se llama vida, puedes saber que hay un Dios que no te va a dejar en el piso, te va a levantar, a limpiar y te va a decir: “vámonos, sigue, continúa”, porque esta carrera se trata de que si te caes, vuelves a levantarte, te sacudes el polvo y sigues caminando por el camino de Dios.

En esta vida cuando superas una circunstancia difícil, debes reconocer que fue Dios quien te ayudó, además, has llegado hasta ahora porque tienes una palabra en tu corazón, porque Dios te ha dicho algo y aunque no lo ves sigues esperando, porque hay alguien que no te deja renunciar y que ese día que te has sentido mal, dentro de ti te dice que te levantes. El deportista profesional puede obtener el premio en alguna disciplina como resultado de dar lo mejor de sí, pero también es cierto que ese éxito no hubiese sido posible sin el apoyo de su entrenador y en esta carrera de la vida tienes un entrenador personal, el Espíritu Santo, el que está contigo en los momentos más tristes de tu vida, aunque no lo veas o lo sientas, Él está allí. Así que, tú eres lo que Dios dice que eres, tú puedes lo que Dios dice que puedes, y tienes lo que Dios dice que tienes.