“Yo poseo todo lo que confieso”

Domingo, 29-01-2012

Pastor Javier Bertucci

 
 
 
 

Ver Galería Ampliada

 

Ver Prédica Completa

 

Prédica en Audio

 

En medio de un ambiente cargado de júbilo y celebración inició la predicación de la palabra impartida por el Pastor Javier Bertucci, la cual vino con el ímpetu para desalojar toda incredulidad y poder así obtener nuestra herencia completa en Dios.  Para ello, lo primero que debemos hacer es ponernos de acuerdo con Dios mediante nuestra confesión, asegurando su presencia y el cumplimiento de Sus promesas. 

Amós 3:3:” ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? “

Es necesario ponerse de acuerdo con Dios.

Cuando confesamos algo que va en contra de lo que creemos, entonces, no tenemos fe, porque alguien que tiene fe, nunca atacará con su confesión aquello por lo que cree. “No te puede ir bien hablando mal. Tienes que ponerte de acuerdo con Dios.”  En este sentido, somos lo que Dios dice que somos.

Génesis 5:24: “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” 

Hebreos 11:5-6: “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. “

Enoc fue traspuesto para no ver muerte, habiendo agradado a Dios.  De la misma forma, nosotros debemos agradar a Dios, por medio de la fe, para ser, no traspuestos de esta vida, pero sí de estilos de vida: de la escasez a la abundancia, de la enfermedad a la salud, del problema a la solución.  El principio es el mismo: “sin fe es imposible agradar a Dios”. La fe debe estar asociada a nuestra confesión, para que así agrademos a Dios, y de esta forma, producir cambios en nuestra vida.  No podemos conformarnos con la vida que sabemos que no es la vida que Dios tiene para nosotros, y mucho menos, permitir que esa vida sea heredada por nuestros hijos, sino más bien luchar en la fe para forjarles a ellos una vida fructífera y sin los límites de la derrota, enseñándoles también los principios bíblicos necesarios para mantener esta herencia de fe.

Debemos, cada día, decretar nuestra victoria y dejar al diablo desarmado ante nuestra confesión, para así poseer nuestra victoria diaria; debemos también, acercarnos a Dios creyendo que no recibiremos de Él condenación, sino el galardón de misericordia que se ha reservado a los que le buscan y le agradan por medio de la fe, fe que obtenemos como resultado de oír constantemente la Palabra de Dios; aunado a esto, debemos eliminar los malos hábitos de nuestra vida, que está influenciada por la cultura del mundo y confesar la Palabra de Dios, e invertir en ella, y solo en ella, nuestra fe.  Nuestras malas confesiones producen desagrado delante de Dios, además de que atraen a nuestra vida toda clase de males, pues poseeremos aquello que confesamos.  

Es necesario creer lo que somos en Dios.

Somos hijos de Dios, y para Él no existen hijos malos o buenos, sino que ante Él, todos somos Sus hijos; por tanto, debemos enfocarnos en agradarle y asumir que debemos hacer cambios en nuestra vida a favor de recibir toda su bendición.  En el instante que nos ponemos de acuerdo con Dios, estaremos en desacuerdo con el diablo, y si le sumamos a esto un cambio en nuestra forma de hablar, vendrán cambios en nuestra forma de vida.

Es importante resaltar, que ni la fe, ni la confesión, negarán la realidad, mas una vez que esa realidad se hace presente, es cuando debemos ponernos de acuerdo con Dios y confesar su Palabra, en lugar de reafirmar esa realidad con nuestra confesión.  Debemos confesar la verdad para cambiarla por la bendición por medio de nuestras declaraciones.

Cuando confesamos la Palabra, les ponemos límites a los demonios y les damos a los ángeles herramientas para pelear por la buena voluntad de Dios en nuestra vida y ser vestidos con la honra de Dios y no ser más avergonzados.

Es necesario creer lo que Dios dice que tenemos. 

Sin cuestionamientos, tengo que creer lo que Dios dice que tengo, sabiendo que lo que Él ha dicho es un decreto en nuestra vida y se convierte inmediatamente en una verdad, que en la medida que la confesamos, va conquistando territorio en nuestro corazón.  Si Dios dice que tenemos algo, es así, aunque no lo manifestemos aún, pero nuestro futuro depende de que echemos mano de estas cosas por medio de la fe.

Nuestros malos pensamientos generan malas confesiones, que atraen lo malo a nuestra vida y generan derrotas para nuestro futuro. Creer y confesar lo que somos en Dios también nos pone de acuerdo con Él, y una vez que empezamos a caminar en esto, las señales que siguen a los que creen serán comunes en nuestras vidas y caminaremos en la autoridad de Dios, porque la confesión de la Palabra nos hace hijos de Él.

El caminar en la fe que nos genera la confesión de la Palabra, nos hace manifestar las promesas de Dios en nuestra vida y nos añade su sabiduría.  Debemos dejar de vivir en base a la realidad que perciben nuestros sentidos naturales, y comenzar a vivir con base en la verdad que perciben nuestros sentidos espirituales y que proviene de Dios, y que, a diferencia de la realidad, es estable.  Cuando vivimos en la verdad, ésta tiene el poder de cambiar nuestra realidad y debemos conocer bien esta verdad, que es su Palabra, porque el diablo siempre intentará manipular la Palabra de Dios, para que nos pongamos de acuerdo con él; sin embargo, entendamos que la verdad manipulada se convierte en una mentira.

Mateo 4:10: “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.  El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.”

Jesús sabía qué responder y lo primero que hizo fue ponerse en desacuerdo con Satanás y de acuerdo con Dios y la Palabra que creía.  Cuando confesamos la Palabra que leemos, nos evitaremos una tediosa confrontación con Satanás, ya que la autoridad de nuestra confesión, acompañada de fe, hará que él huya de nosotros y ángeles vengan a nuestro servicio. Nuestra confesión debe estar respaldada por lo que creemos, pues solo así agradaremos a nuestro Padre y Él nos dará su compañía.

Hebreos 13:5: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señores mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”

Cuando recibimos una bendición de nuestro Padre, debemos declararla, confesándola con nuestra boca, para que Satanás no tenga la autoridad de robárnosla.

Mateo 10:32:” A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos”

Confesar a Jesús va mucho más allá de la predicación del Evangelio, ya que Él se denominó y manifestó a sí mismo como la verdad y la manifestación de la Palabra de Dios; así que, al confesar esta Palabra, estamos confesando a Jesús.  Además de esto, debemos recordar que tenemos un vientre espiritual que es embarazado de una visión de parte de Dios al recibir su Palabra; al creer lo que Él ha dicho de nosotros, llenamos nuestro corazón de esto, lo confesamos con fe y damos a luz una visión concebida en el corazón de Dios.  Por ello, la confesión debe ser constante, pues cada vez que hacemos una confesión con fe, Jesús está obligado a confirmarlo en el cielo,  ya que Él prometió confesarnos delante de nuestro Padre.

Santiago 1:5-7: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.  No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. “

Si queremos recibir lo que Dios nos ha concedido, debemos creer nuestra confesión de la Palabra, pues, como el verso de Santiago nos enseña, no recibiremos nada de Dios, si tenemos doble ánimo en nuestro corazón. “Yo poseo lo que confieso”

Romanos 10:9-10 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. “

¡Somos salvos! Siempre viviremos del fruto de nuestra confesión, pues poseemos lo que confesamos. Si empiezas a confesar lo que crees en tu corazón, serás salvo: salvo de la ruina, de la enfermedad, del pecado…

Isaías 53:5” Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

¡Somos sanos! No necesitamos entrar en una circunstancia difícil para confesar la Palabra, sino mantener una confesión constante para evitar que estas circunstancias se estacionen en nuestra vida.

Juan 8:36: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” 

¡Somos libres! Al confesar que el Hijo de Dios nos ha libertado, somos libres de la autoridad del pecado y de las doctrinas legalistas erróneas que estorban la libertad que Jesús compró para nosotros.

Romanos 5:5:”y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”

¡Podemos amar y perdonar! Confesar esta palabra nos brinda el beneficio del amor y el perdón para levantar nuestra familia y una sociedad llena del amor de Dios, que será manifestado por sus hijos.

Proverbios 28:1: “Huye el impío sin que nadie lo persiga; Mas el justo está confiado como un león”

¡Estoy confiado! Al confesar nuestra confianza en Dios, desautorizamos al diablo para que no pueda turbarnos y destruimos sus planes.

Hebreos 13:5: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé”

¡Cuento con la presencia de Dios! La confesión de este verso nos hace saber que podemos salir bien librados de cualquier circunstancia adversa, pues sabemos que Dios  ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo. Él no nos desampara.

Salmos 107:2: “Díganlo los redimidos de Jehová,Los que ha redimido del poder del enemigo…”

La confesión de nuestra redención nos da acceso a toda la herencia que Dios le ha concedido a los que por derechos son llamados hijos suyos.

1 Juan  2:27: “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en El”

¡Tengo la unción de Dios; ésta no se va de mi vida! Confesar la unción del Espíritu Santo en nuestra vida nos capacita para emprender y desarrollar todo lo que Dios requiera de nosotros, y debemos saber, que esta unción no tiene caducidad en nuestra vida, por lo que contamos con ella todo el tiempo.

Marcos 16:17-18:” Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;  tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.

¡Señales seguirán a los que creen!  La confesión con fe hará que las manifestaciones del poder de Dios en nuestra vida sean constantes y espontáneas para hacer que el mundo crea que somos hijos de Él y manifestemos su Reino.

Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. 

¡TODO lo puedo en Cristo!

Santiago 4:19:” Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. 

¡Tengo su provisión en todo, no conforme a mi necesidad sino conforme a Sus riquezas en gloria!  La confesión de la fortaleza y provisión de Dios debe ser absoluta, pues Él nos provee para todo, en todas las áreas de nuestra vida, y así debemos recibirlo.  De manera que, mantengamos una constante confesión de fe y abramos nuestro corazón para recibir todo el consejo de Dios y toda su bendición también, no sólo para nosotros, sino para todo nuestro país. Manteniendo nuestra confesión de fe, poseeremos un país rendido a los pies de Jesús y construiremos la REPÚBLICA CRISTIANA DE VENEZUELA, en el nombre de Jesús.

 

 

 

 

Pastor Javier Bertucci

Domingo, 29-01-2012

 

Listado de Prédicas Domingos

 

“Lo que diga me será hecho”. Pastor Javier Bertucci (Domingo 22-01-2012)

 

Si no fuera por Su Sangre. Pastor Javier Bertucci (Domingo 15-01-2012)

 

Proclamando el Año de la Buena Voluntad de Dios (Parte IV) Pastor Javier Bertucci (Domingo, 08-01-2012)

 

Proclamando el Año de la Buena Voluntad de Dios (Parte II) Pastor Javier Bertucci (Domingo, 18-12-2011)

 

"Todo colabora para nuestro bien" Apóstol Nahum Rosario (Domingo 11-12-2011)

 

Proclamando el Año de la Buena Voluntad de Dios. Pastor Javier Bertucci (Domingo 04-11-2011)

 

La Revelación de Dios. Pastor Javier Bertucci (Domingo 27-11-2011)

 

La Fe del Justo. Pastor Javier Bertucci (Domingo 20-11-2011)

 

Bendíceme en grande. Pastor Javier Bertucci (Domingo 13-11-2011)

 

“Tu necesidad es para la gloria de Dios”. Pastor Javier Bertucci (Domingo 06-11-2011)

 

Él nos dio Vida. Pastor Javier Bertucci (Domingo 30-10-2011)

 

El Dios de toda esperanza. Pastor Javier Bertucci (Domingo 23-10-2011)

 

La Importancia de Conocer a Jesús. Pastor Javier Bertucci (Domingo 16-10-2011)

 

Eso puede Cambiar. Pastor Javier Bertucci (Domingo 09-10-2011)

 

Dios debe ser tu prioridad. Pastor Javier Bertucci (Domingo 02-10-2011)

 

“Arriésgate a creer”. Pastor Javier Bertucci (Domingo 25-09-2011)

 

Una Provisión Profética. Pastor Javier Bertucci (Domingo 18-09-2011)

 

Recuperando el Honor que la Vida te Negó. Apóstol Nahum Rosario (Domingo 11-09-2011)

 

La iglesia apostólica se está levantando. Pastor: Javier Bertucci (Domingo 04-09-2011)

 

“Avivando mi relación con Jesús”. Pastor: Javier Bertucci (Domingo 28-08-2011)

 

ORANDO COMO JESUS. Pastor: Javier Bertucci (Domingo 21-08-2011)

 

“Orando con el Espíritu Santo”. Pastor: Yobani Blanco (Domingo 14-08-2011)

 

“No dejes de insistir en esa petición”. Pastor Javier Bertucci (Domingo 07-08-2011)

 

LO QUE DIOS QUIERE PARA TU FUTURO. Pastor Javier Bertucci (Domingo 31-07-2011)

 

“Él sana a los quebrantados de corazón”. Pastor Javier Bertucci (Domingo 24-07-2011)

 

El propósito de Dios es mayor que tus errores. Pastor Javier Bertucci (Domingo 17-07-2011)

 

Los beneficios de oír a Dios. Pastor Javier Bertucci (Domingo 10-07-2011)

 

La Mayor Influencia. Pastor Javier Bertucci (Domingo 03-07-2011)

 

Exponiendo a Satanás a la luz Pastor Javier Bertucci (Domingo 26-06-2011)

 

“HAY UNA IGLESIA” Pastor Javier Bertucci (Domingo 19-06-2011)

 

Estableciendo el Reino de Dios. Pastor Javier Bertucci (Domingo 05-06-2011)

 

Jesús, Manso y Humilde. Pastor Javier Bertucci (Domingo 05-06-2011)

 

“Estad quietos" Apóstol Nahum Rosario (Domingo 29-05-2011)