En un marco de adoración y alegría, este miércoles se celebró el servicio de Jóvenes en Fuego en la Iglesia Cristiana de Avivamiento Maranatha Valencia, con la sabia exposición del consejo de Dios por parte del líder César Pereira.
Debemos anhelar cada vez más, que se haga realidad la presencia de Cristo en nuestras vidas. Así como el amor se manifiesta en las obras que hacemos, es necesario que esas obras hablen de nuestra obediencia a Dios. Dar la plenitud de nuestra vida es una de ellas.
Cada día es determinante la presencia de Dios, de la que tan solo un toque, es capaz de cambiar nuestro rumbo. ¡Anhela más de Jesús en tu vida!
Es bello amar y ser amado; sin amor, la vida pierde sentido; sin este sentimiento, la vida se vuelve gris y sin rumbo. El amor de Dios es como el aire que necesitamos para respirar. La misericordia de Dios no puede dejar de conmovernos, pues es lo que nos hace conscientes de su amor.
El afán es uno de los elementos que destruyen el amor. Dejar que el afán del mundo agote nuestras actividades, tanto, que nos olvidemos de amar a los otros, es un riesgo innecesario. El que ama, siempre está buscando la manera de perdonar y restaurarse con el hermano.
No podemos acostumbrar al cuerpo a darle todo lo que pida. Esto no es bueno. En la referencia del jardín del Edén, Adán y Eva tenían a disposición todo lo que estaba a su alrededor, menos el árbol del bien y del mal. Debemos entender que siempre hay algo que debemos cuidar no hacer, simplemente porque es para nuestro bien. Hay etapas de la vida que no vuelven jamás. Darle el valor y el momento a cada cosa es lo único que nos va a garantizar que no nos desviemos de nuestro propósito.
En el marco del noviazgo, hay que cuidar que cada uno tenga su rol especial. Los padres deben ser honrados a lo largo del noviazgo, esto hace que se construyan relaciones saludables alrededor de la pareja.
Todos necesitamos amor, incluso, aquellas personas que al principio se cierran a recibirlo, sucumben ante la cuidadosa y perseverante demostración de amor. Muchas veces, estas situaciones se dan dentro del entorno familiar. Padres que no dan amor a sus hijos, y estos en su búsqueda intentan llenarlo con personas ajenas a la familia, lo que hacen es ser confundidos por un sentimiento que al final no llena ese vacío. En ese momento, es cuando el amor de Dios, buscado con anhelo, llena todos los espacios y coloca cada cosa en su lugar. En la Biblia no aparece ninguna situación en la que se justifique que los hijos deshonren a los padres. Allí comienza el trato del verdadero amor. El amor se prueba en la familia, no en la gente de afuera; a esto se refiere ser luz en nuestra casa.
Jesucristo es una fuente de amor que equilibra todo a su alrededor. Estar cerca de Él garantiza que nos sea devuelto el amor. Nadie que da, pierde.
La lealtad y la fidelidad no incluyen malas acciones. Debemos caminar en integridad y verdad, pues a Dios daremos cuenta. La amistad con Jesús es una amistad verdadera que debemos cuidar y sostener, basada en la integridad con las personas que nos rodean.
Proverbios 24:3: “Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará.”
¡Dios te hizo, tiene algo precioso dentro de ti! Dios usó esta sabiduría para formar toda la creación; por ello, debemos usarla nosotros, cada segundo, para formar nuestra vida.
¡El amor no es un juego! Es más que novelas y dramas ficticios. Aun en la soledad e intimidad de la relación, el Espíritu Santo permanece en nosotros, y es allí, que se prueba la integridad. Debemos involucrar al Espíritu Santo en todas nuestras relaciones. Él está disponible para nosotros en todas las situaciones. Si Él se opone, es porque Dios tiene alguien mejor para nuestras vidas.
I Juan 4:10: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”.
No es lo que podamos hacer para llegar a Dios, sino lo que Él ya hizo en el principio, y nos colocó en el mundo para ser manifestadores de Su Amor en la tierra. Muchas veces hemos fallado en mostrar el amor de Dios derramado en nosotros con nuestros padres y hermanos. Por tanto, es necesario que el amor de Dios nos sane, restaure, levante y fluya en nosotros.
En toda la creación se muestra el amor de Dios. Debemos entender, que Jesús en la cruz es la mayor manifestación de amor existente. Dios dio lo mejor, a Su propio Hijo, para rescatarte a ti; y luchará hasta el último segundo de esta tierra, por cada uno de nosotros.
Dios no tiene memoria de los pecados que hemos cometido sino de las veces que nos acercamos a Él; Dios siempre espera que tú te arrepientas. Lo primero que dispone, no es escuchar tus excusas, sino sus brazos, para recibirte en ellos con su amor derramado. ¡Aun hoy, sigue intercediendo por ti!
Juan 4:17: “Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad”
En referencia a esta historia de la mujer adúltera, podemos ver cómo las personas cuestionan la vida de otros con demasiada facilidad. Esta generación debe entender que el amor de Dios se manifiesta guardando a los hermanos, no cuestionando. Esa fue una enseñanza del mismo Jesús. Él nos envuelve con lazos de amor, y nos espera, sólo para restaurarnos, haciéndonos libres de culpa y condenación. Dios nos espera para liberarnos de la culpa por medio de Su Sangre.
¡Jesús pagó por ti el precio más alto! ¡Vales la sangre del Cordero! ¡Eres valioso para Dios!
Romanos 8:35: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”
Dios dice en su Palabra que Él es el quien justifica. Debemos caminar como justificados. También dice que no hay nada que pueda separarnos del amor de Dios. No hay nada que sea suficiente para que Dios nos deje de amar. ¡Nada creado puede separarnos de su amor!
¡Tú eres importante para Dios! ¡Tu presencia es importante para Él! ¡Te pareces a tu Padre; por esto, Él anhela estar cerca de ti!
Dios está disponible para restaurarte y darte toda su comprensión y amor. ¡Es tiempo de recibir el amor de Dios en tu corazón!
Líder Cesar Pereira
Miércoles, 01/02/2012 |