El Incienso de la Intercesión
Un ejército de intercesores hace que el diablo se coloque de rodillas en cualquier parte del mundo. Los intercesores son incensarios que levantan incienso creando una atmósfera diferente en medio de donde están. El intercesor crea una influencia de bien en cualquier lugar, porque por medio de su oración cambian la unción del sitio, ellos no miden el ambiente, sino que lo controlan a través de su oración. El intercesor es el incensario y la intercesión es el incienso que sube al cielo; una nube densa que va conquistando un lugar.
La intercesión es la antesala a la presencia de Dios, el que intercede está siempre cerca de la mano de Dios y de la respuesta de Él. Primero es la intercesión, David primero intercedía y después adoraba. Dios le dice a Moisés que coloque el incienso delante del arca del testimonio. Cualquier cosa que sucede en la iglesia, es producto de la oración. Dios le dice a Moisés; primero el incienso que el holocausto, la intercesión que la adoración. Si se quiere una poderosa adoración, es necesaria una poderosa intercesión, porque por medio de ésta viene la presencia y la gloria de Dios. Al interceder el hombre hace una entrega a Dios, en el sentido de renuncia y manifestación del reino a través de su vida. El diablo huye con el incienso de los incensarios de la iglesia, que son los intercesores.
Toda intercesión tiene su comienzo en el sacrificio de la sangre de Cristo, la cual limpia de todo pecado tu vida, la de tu casa y aún todo el país. El intercesor debe orar para la expiación del pueblo por la sangre de Cristo, todo intercesor tiene su comienzo en la sangre de Dios. Aron no podía presentase delante de Dios sin acudir a la sangre de Cristo, tú hoy no te puedes presentar delante de Dios sin acudir a la sangre de Cristo. Nadie se podrá presentar ante Dios sin antes ser limpio por la sangre de Cristo, porque todos los días el hombre peca; de pensamiento o hecho.
Un intercesor no puede esconderse de las necesidades del pueblo, debe saber por qué orar por su país. Daniel oró antes de ir al foso de los leones, y salio y entro ileso. Es necesario orar por el futuro de esta nación, amando y haciendo todo por el bien del hombre y para que la mayoría sea bendecida.
Cuando un intercesor ora, Dios da truenos, voces y todos son llenos del Espíritu Santo, viene lluvia y abundancia a su familia, comunidad y nación. La lluvia va permitir que el problema eléctrico acabe y la abundancia no va permitir que haya hambre en el pueblo, por eso es necesario que la iglesia se despierte a interceder por ésta nación.
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